Ráfaga de Invierno

Hay una violenta ráfaga de invierno enredada en tu cabello, niña mía.

Parece una serpiente enloquecida y celosa, con ojos de zafiro triste,

oculta en la espesura de tu cabello negro vigilando el pórtico de cuello.

La variedad: el caos. Un ensayo honesto sobre el cuento venezolano de los 90

Carlos Sandoval nació en 1964, y su libro “La variedad: el caos” aparece justamente momentos antes de terminar el siglo anterior, cuando los “Milenials” afirmábamos nuestros pasos sobre el animado nuevo siglo, asidos de internet, la telefonía celular y sobreviviendo con risas a la crisis del Y2k. Fue testigo de la dinámica literaria de Venezuela durante toda su vida, con seguridad, mucho mejor y más atentamente de lo que yo he podido, pues mi mejor acercamiento ha sido de humilde lector, y a través del atajo conveniente que ofrece la aproximación práctica de las antologías (una puerta que por un lado te permite un primer contacto con una enorme variedad de cuentos y autores, si, pero que te aterriza sesgadamente en la plataforma de lo disponible).

La fantasía como forma de acercase a la realidad

A menudo se dice, y de hecho es una declaración que muchos toman descaradamente como emblema personal, que “la lectura de fantasía es una forma de evadirse de la realidad”. Una declaración simplista e ingenua que pretende que el único valor de la ficción es su carácter ficticio e imaginativo, la sustancia irreal, que además asume estar totalmente desconectada de su entorno y de la persona que lo proyecta.

Cada vez que encuentro esa perspectiva me detengo hacer un análisis de la psiquis de esta persona que lo declara, y suele coincidir mi observación sobre ellos —conclusión que en realidad me reservo— que casi siempre se trata de personas que aunque pretenden definirse a si mismos como seres “materialistas”, y “objetivos”, “con los pies en la tierra”, se reconoce fácilmente en ellos una fuerte fricción con su propia realidad. Olvidan que la memoria misma es una construcción ficticia, una narración que armamos para nosotros mismos como un soporte vital, y que muchas más veces de lo que podríamos reconocer tiene más de drama y mentira que de experiencia genuina. La personalidad, ese patrón complejo que utilizamos a diario de manera constante, libre e inconscientemente, también está hecha de retazos de identidad prestada, imágenes e ideales que en realidad “no son nuestros” sino que adoptamos.

Ese menosprecio por la imaginación y la fantasía, haría suponer en principio que nace de la practica exitosa de un enfoque serio, tangible y sólido ante la vida de estas personas, pero en vez de eso, se nota que sienten la misma de forma áspera y difícil. Incluso se les nota en ocasiones con un sentimiento de impotencia mayor al promedio. Algunos se consideran a si mismos “materialistas dialécticos”, y sin embargo, ese “dialogo” con lo “material”, con lo mundano, con lo humano, es de un tragar grueso que más parece crearles amargura y carga interna, que libertad y plenitud.

Fotograma de Un Llamado de Maria LIonza

Un llamado de María Lionza

Microdocumental sobre la relación humano-naturaleza desde la figura de la mujer en su relación con el entorno, en expresión del carácter femenino y matriarcal del culto a María Lionza.

Wafi Salih

Yin Yang, cuerpo y alma en los relatos de Wafi Salih

En occidente es reconocido un tradicional símbolo de la filosofía china, Yin-Yang. Por si acaso el lector no lo recuerda o no lo conoce, se trata de un signo circular, divido por una curva siseante en dos mitades iguales, una oscura y otra clara, pero en cuyas dos mitades opuestas también está implícito un pequeño punto del color de su contraparte; es decir sobre la parte negra, un punto blanco, y sobre la parte blanca, un punto negro.

En su significado etimológico, el ideograma llamado “Yin” se compone de los ideogramas que implican presencia de nubes y un tiempo cubierto, y el ideograma “Yang” contiene los significados del sol elevado por encima del horizonte y su acción intensa. Ambos comparten además un signo radical que representa las colinas, la vertiente. Dicho de un modo más directo, el Yin-Yang es entonces la sombría y la solana sobre un valle, pero entrando ya en sus matices semánticos representa el aspecto oscuro y luminoso de las cosas. Más aun, profundizando, es la representación de la dualidad de las cosas, lo femenino-masculino, el bien-mal, lo pasivo-activo, lo lejano-cercano, lo positivo-negativo, lo material-espiritual, entre otras cosas, y como no podría faltar, también representa el cuerpo-alma de lo que existe.

Una de las ideas que encierra, a pesar de estar presente explícitamente en el símbolo, suele pasarse por alto, y es la afirmación de que en cada polo, de alguna forma está contenido también su contraparte. Dicho de modo descrito, es como si dijéramos que “en el bien está presente el mal, y en el mal encuentras el bien”, o “en la luz está la oscuridad, y en la oscuridad encuentras la luz”; este tipo de paradojas es la que inclina a muchas personas abandonar por evasión la tarea de reflexionar sobre su carácter. Las paradojas nos presentan la unión de conceptos que parecen incompatibles, irreconciliables, y a la mente racional se resiste a juntarlas.

En la filosofía del esoterismo cabalístico, nos encontramos con la misma expresión de este concepto, quizás en una afirmación menos difícil de asimilar: “Los opuestos son iguales. Iguales en naturaleza, pero diferentes en grado”, dice El Kibalión. De forma representativa, es como si afirmáramos: “El frío y el calor son ambos “temperatura”, pero en distintos grados”; o “El bien y el mal, son opuestos en intención, pero ambos son por naturaleza el mismo comportamiento humano visto a través de un prisma ético.” De esta forma, percibimos más fácilmente, que a pesar de que los polos parecen dispares, en realidad, por ser simples grados de una misma propiedad, esconden siempre un punto de coincidencia.

En la literatura también existen estos dualismos, como por ejemplo la contraposición entre el verso y la prosa. Para algunos el verso, otra forma de llamar la poesía, se viste de lo subjetivo, de lo íntimo, de lo místico, de lo evasivo, de lo espiritual, de lo espontaneo, de la libertad expresiva del individuo, de lo mágico del poder descriptivo de la metáfora; por otro lado, la prosa es estructurada, es lógica, es directa, es reflexionada y responsable, se viste de la fuerza de una sintaxis correctamente construida, de lo objetivo, podría afirmarse que al contrario del evasivo efecto espiritual de la primera, la prosa por el contrario busca ser reconocida como algo material, algo entendible y asumible en un primer contacto, directo, simple, y sólido. Ambos sin embargo son literatura, expresión escrita, iguales en naturaleza, pero distintos en grado, diferentes enfoques que en realidad giran alrededor del mismo eje: expresar.

Lo poético está presente en la narrativa prosaica, en mayor o menor medida. También la narrativa (el más fácil ejemplo de literatura en prosa) está presente muchas veces en los escritos poéticos.

En el pasado eras lo que tenías, ahora eres lo que compartes

Es el año 2022, enero, nos encaminamos lentamente a la primavera, saliendo del letargo impuesto por la naturaleza en el cierre del ciclo de año pasado. Un momento ideal para comenzar cosas, para arrancar, con una fuerza cada vez más creciente e intensa. En este contexto les doy la bienvenida al primer post, que en …